CULTURAS PRECOLOMBINAS

Calima

Durante el primer milenio antes de nuestra era, en el valle de los rios Calima y Dagua, tributarios del océano Pacifico, grupos de agricultores sedentarios y excelentes ceramistas protagonizaron un largo proceso de desarrollo conocido como llama.

Luego las poblaciones se expandieron, labrando en el paisaje de colinas y valles aterrazamientos para sus viviendas, eras para cultivo y canales de drenaje. Este periodo Yotoco (s.II.a.C a XI d.C) produjo esplendidas piezas de oro en calima: vistosos atuendos que subrayaban el prestigio de quienes los usaban, acompañándolos luego en sus tumbas; representaciones de una fauna variada y de hombres con atributos animales, unión del mundo real y el mítico; alfileres y poporos o recipientes para la cal empleada en el consumo ritual de la hoja sagrada de coca.

Hacia el siglo X.d.C., la zona fue ocupada por el grupo Sonso, cuyos guerreros engalanados con cascos y pectorales de oro cobrizo habrían de enfrentar a los españoles en 1530.

Calima
Cauca

Cauca

Hacia el año mil de nuestra era el auge de las grandes piezas de oro había decaído en el suroccidente y el valle del rio Cauca fue ocupado por grupos guerreros de una tradición diferente.

La orfebrería era de uso común, pero cobriza, entre los cacicazgos que enfrentaron a los conquistadores españoles portando narigueras en forma de clavo retorcido, “sobre si puestos collares de oro, y en los pechos una armadura de oro de grandor de un plato, que llaman patenas”, según relata un cronista anónimo. “Los indios de esta tierra – escribió Cieza de León- alcanzaban mucho oro de baja ley, de a siete quilates, y alguno a más y otro menos”.

Entre Tierradentro, Popayán y Puracé, en el alto rio Cauca, se han hallado vestigios de un grupo poco conocido que produjo complicados colgantes de oro y de tumbaga en forma de ave o rana, mezclados con rasgos humanos.

Nariño

El frio altiplano andino en la frontera entre Colombia y Ecuador fue habitado hacia el siglo VII d.C, por un grupo humano denominado Capulí por los arqueólogos. Esta cultura que enterró a sus caciques en tumbas con profundidades  hasta de 30 a 40 metros, mantuvo relaciones comerciales con los pobladores de la vertiente amazónica y el litoral Pacífico y trabajó el oro fino por martillado, con técnicas semejantes a las del suroccidente colombiano.

Inultamente, la región fue ocupada por otro grupo, Piartal, cuyos objetos de cerámica, madera, textiles y piezas de orfebrería, sorprenden por el refinamiento de su diseño y por su técnica única en el panorama orfebre del país.

Sus descendientes, conocidos como Tuza, sintieron la tardía influencia de los Incas del Perú, y aun habitaban la zona en la época de la conquista española.

Nariño
Tolima

Tolima

El valle del rio Magdalena, principal de la arteria fluvial de Colombia, fue importante zona de paso en los movimientos de población e intercambios comerciales, reflejados en la influencia entre las culturas del sur, del centro y del norte.

Una orfebrería de estilo abstracto, simétrico y esquemático caracteriza el arte producido aquí desde los comienzos de la era cristiana. Su profunda concepción dualista del mundo se expresa en el gusto por los contrastes y equilibrios entre los espacios vacíos y llenos con que decoraron extraños seres míticos dotados de alas y fauces de jaguar, o insectos fabulosos, con poderes de ave, pez y felino.

A la llegada de los españoles, la zona estaba poblada por numerosos grupos de lengua Karib con una organización tribal de aldeas dispersas e independientes.

Sinú

Las llanuras tropicales del Caribe en el norte colombiano son zonas de ciénagas, estuarios y sabanas, con una fauna variada. Los zenúes se expandieron desde ocho siglos antes de la era cristiana por las cuencas de los ríos Sinú, San Jorge, Cauca y Nechí. Al momento de su auge, su territorio estaba dividido en tres provincias con funciones económicas complementarios: producción de tubérculos alimenticios, de variadas manufacturas y explotación del oro nativo. Sus jefes, miembros de un mismo linaje, controlaban la distribución masiva de productos.

En las zonas inundables del Bajo San Jorge manejaron las aguas mediante un sistema de canales artificiales que cubre 500.000 hectáreas. Una numerosa población se estableció a lo largo de los ríos, en viviendas aisladas o en aldeas, construidas sobre plataformas artificiales. Hacia el año 1000 d.C., la población disminuyo notablemente. Algunos grupos que sobrevivieron en el rio Sinú hasta la conquista narraron a los europeos el auge del gran Zenú.

Sinú
Tairona

Tairona

La Sierra Nevada de Santa Marta, en el norte del país, fue poblada por los taironas. En su máximo esplendor, después del año 1000 d.C., fundaron numerosos aldeas y ciudades con basamentos de piedra, cubiertas hoy por la espesa vegetación. Son notables sus obras de ingeniería y arquitectura: terrazas, alcantarillado, puentes, caminos y escaleras. El urbanismo expresa las jerarquías en el manejo político, con centros mayores que controlaban asentamientos más pequeños a traves de una elite conformada por caciques y una poderosa casta sacerdotal.

Piezas de oro, piedra y cerámica muestran hombres y animales que se mezclan en figuras cuyo profundo contenido simbólico esta aún vigente entre los ijkas y koguis, las comunidades indígenas que habitan hasta nuestros días la Sierra Nevada de Santa Marta.

Muisca

Hacia el siglo VII de nuestra era poblaron el altiplano de la cordillera oriental colombiana los muiscas, grupo emparentado lingüísticamente con los taironas. Al momento de la conquista española, se expandían en un territorio de 25.000 KM2 y sobrepasaban el millón de habitantes. Agricultores de maíz, papa y otros tubérculos andinos, Vivian dispersos en las laderas y los valles, sujetos a caciques que gobernaban desde aldeas. Dos jefes principales, el Zipa y el Zaque, aspiraban al dominio respectivo de las zonas sur y norte del territorio.

En centros ceremoniales se congregaba periódicamente la población para rituales donde el oro cumplía un papel fundamental. Los tunjos o ídolos, figurinas pequeñas y toscas elaboradas por especialistas que en ellas representaron seres humanos, animales y escenas de la vida política y social, eran depositadas como ofrendas en templos cuevas y lagunas sagradas.

Muisca
Quimbaya

Quimbaya

Los orfebres del periodo Quimbaya Temprano (Siglos I a X d.C.) crearon, en las templadas vertientes cercanas al rio Cauca, un arte naturalista. Sus poporos se inspiran en formas vegetales; otros son retratos de rostros serenos y poses hieráticas, en cuyo interior se han hallado fragmentos de huesos calcinados. Maestros de la fundición a la cera perdida, modelaban sus piezas en cera de abejas y luego cubrían el modelo con arcilla, de manera que calentando el molde, la cera dejara su forma en el interior. La aleación de oro y cobre o tumbaga, vertida en el molde, tomaba la forma que había tenido el modelo de cera.

Hacia el siglo X d.C. ocuparon el valle medio del rio Cauca otras comunidades que sobrevivieron hasta la conquista española. Habitantes de aldeas con bohíos circulares, enterraron a sus muertos en extensos cementerios. Los adornos del periodo Quimbaya Tardío son de oro y cobre y de formas sencillas, utilizadas masivamente.

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